En este universo, cada prenda se convierte en un testimonio visual de la interacción entre el arte y la vida, explorando la intersección entre el caos y la genialidad. Los textiles, donados por el Hotel W, llevan consigo historias de múltiples artistas, otorgando un carácter único a cada pieza.
La dirección de Jacques Toulemonde y Juana del Río potencia la narrativa de la colección, convirtiendo el acto de vestir en una performance donde la moda deja de ser estática para convertirse en una expresión de identidad. Aquí, cada paso es una declaración artística, y cada prenda, un manifiesto visual de una ciudad sin fronteras.